Estrés

¿Qué puedo hacer para aliviar el estrés? 

Cuidar a un niño con complejidades médicas puede ser muy gratificante, pero también increíblemente estresante. Si bien tu enfoque está en brindar la mejor atención a tu hijo, es igual de importante manejar tu propio estrés para tu bienestar físico y emocional. 

¿Por qué me siento más estresado de lo usual? 

El estrés ocurre cuando nos sentimos abrumados por las exigencias de la vida, especialmente al cuidar a un niño con necesidades médicas especiales. Puede suceder cuando nos enfrentamos a desafíos inesperados o cuando sentimos una falta de control sobre la situación. Cada persona maneja el estrés de manera diferente. La cantidad y los tipos de estrés que puedes sentir dependen de factores como la genética, experiencias pasadas, tu personalidad y las circunstancias de la vida. 

¿Qué efecto tiene el estrés en mí? 

El estrés desencadena una respuesta física en el cuerpo. Hace que el cuerpo libere hormonas que nos preparan para reaccionar rápidamente. Esto se llama respuesta de “lucha o huida”. 

Esta respuesta puede ser útil en pequeñas dosis. Pero el estrés a largo plazo puede ser perjudicial para tu salud y provocar ansiedad, agotamiento y desintegración. El estrés continuo durante un período prolongado también puede dañar tu capacidad de brindar el cuidado que tu hijo necesita. Esto significa que es muy importante manejar el estrés de manera efectiva. 

¿Cómo funciona el estrés? 

Entender cómo el estrés afecta tu cuerpo puede ayudarte a manejarlo. El estrés activa sistemas en el cuerpo que pueden provocar un aumento del ritmo cardíaco, tensión muscular y otros síntomas. Estas reacciones pueden ser útiles en situaciones estresantes de corto plazo. Pero el estrés a largo plazo puede derivar en problemas crónicos de salud como insomnio, fatiga y un sistema inmunológico debilitado (lo que te pone en mayor riesgo de enfermarte). 

Estrés 

El estrés opera a través de una serie de etapas. Comienza con una estresor (algo que crea o desencadena estrés). 

El primer desencadenante podría ser cualquier cosa, desde: 

  • Equilibrio entre tu trabajo y tu vida personal 
  • Asegurándose de no perder ninguna cita médica 
  • Sentirse preocupado por la enfermedad de tu hijo 
  • Ver a tu hijo luchando con síntomas 

 Pensamientos y sentimientos 

Después de que sucede algo estresante, empiezas pensándolo y teniendo sentimientos. Aquí hay algunas cosas que podrías pensar: 

  • “No puedo con esto.” 
  • “Ojalá esto desaparezca.” 
  • “¿Cómo pagaremos todo esto?” 
  • “¿Por qué tuvo que pasar esto?” 

También podrías sentirte preocupado, nervioso, triste, enojado, culpable, frustrado o asustado. 

 Comportamientos y hábitos 

Pensamientos y sentimientos como estos a menudo llevan a ciertas comportamientos y hábitos a medida que se vuelven más fuertes y ocurren con más frecuencia. Estos pueden manifestarse de muchas maneras, como: 

  • Olvidar cosas 
  • Luchando por terminar tareas 
  • Ignorar o evitar problemas 
  • Enfadarse muy fácilmente 
  • Beber o fumar más de lo habitual 
  • No querer comer o comer demasiado 

 Síntomas físicos 

Estos comportamientos y hábitos pueden afectar tu salud física. Esto puede llevar a experimentar una serie de síntomas, tales como: 

  • Siempre sentirse cansado 
  • Tengo problemas para dormir 
  • Me están dando dolores de cabeza 
  • Sintiendo dolor 
  • Me duele el estómago 
  • Erupciones cutáneas 
  • No me siento interesado/a en el sexo. 
  • Tengo problemas para concentrarme 

El método STOP puede ayudarte a manejar el estrés de la siguiente manera: * **Detente (Stop):** Cuando sientas que el estrés empieza a abrumarte, haz una pausa. Deja lo que estás haciendo por un momento. * **Respira (Take a breath):** Haz una o varias respiraciones profundas y lentas. Enfócate en la sensación del aire entrando y saliendo de tus pulmones. Esto ayuda a calmar tu sistema nervioso. * **Observa (Observe):** Presta atención a lo que está sucediendo. ¿Qué pensamientos, sentimientos o sensaciones físicas estás experimentando? Sé consciente de tu estado actual sin juzgarte. * **Procede (Proceed):** Una vez que hayas hecho una pausa, respirado y observado tu situación, decide cómo quieres continuar. Puedes elegir responder de una manera más calmada y reflexiva, en lugar de reaccionar impulsivamente al estrés. En resumen, el método STOP te anima a tomar un momento de consciencia y control en medio de una situación estresante, permitiéndote responder de forma más efectiva. 

El método STOP (Detente, Piensa, Observa, Procede) es una herramienta simple y efectiva para manejar el estrés. 

Así es como funciona: 

ALTO estrés innecesario: No ignora las situaciones estresantes sin más. Intenta deshacerte de algunas de ellas. 

  • Aprende a decir “no”: Reconoce tus límites y evita asumir más de lo que puedes manejar. Decir “no” cuando tienes demasiadas cosas que hacer puede ayudarte a evitar sentirte abrumado. 
  • Evita a la gente estresante: Pasa menos tiempo con personas que te hacen sentir estresado. 
  • Toma el control de tu entorno: Cambia cosas en tu entorno para ayudarte a sentirte menos estresado. Por ejemplo, puedes apagar la televisión si ver las noticias te preocupa. 
  • Acorta tu lista de tareas pendientes: Mira tu horario y las cosas que tienes que hacer. Si tienes demasiadas cosas que hacer, intenta enfocarte en las más importantes. Puedes dejar de lado las que no sean tan necesarias. 

PIENSA Sobre la situación: Si no puedes evitar una situación estresante, intenta cambiar tu forma de lidiar con ella. 

  • Expresa tus sentimientos: Habla de tus sentimientos en lugar de guardártelos. Es importante compartir cómo te sientes con los demás. Esto te ayudará a no sentirte molesto, enojado o resentido con ellos. 
  • Crear un horario equilibrado: Intenta equilibrar tu día. Dedica tiempo al cuidado de tu ser querido, así como al trabajo, la familia y tiempo para ti. 

OBSERVE el factor estresante: Nota qué te está causando estrés e intenta cambiar la forma en que piensas sobre ello. 

  • Replantear problemas: Intenta ver las situaciones estresantes de una manera diferente. Intenta verlas como oportunidades para aprender o crecer en lugar de verlas como algo malo. 
  • Ajusta tus estándares: No intentes ser perfecto. Está bien hacer cosas que son “lo suficientemente buenas” en lugar de tratar de hacerlo todo a la perfección. 
  • Practica la gratitud: Piensa en las cosas buenas de tu vida cuando te sientas triste o molesto. Tómate un tiempo para reflexionar sobre tu familia, tus amigos, un pasatiempo, unas vacaciones o simplemente cosas que disfrutas hacer. 

PROCEDER con lo que no puedes cambiar: Acepta lo que no puedes cambiar y concéntrate en lo que sí puedes controlar. 

  • No intentes controlar lo incontrolable: Concéntrate en cómo puedes controlar tus propias reacciones en lugar de intentar controlar cosas que no puedes cambiar. 
  • Busca oportunidades Intenta ver los desafíos como oportunidades para aprender cosas nuevas o volverte más fuerte. 
  • Aprende a perdonar Libérate de la ira o los malos sentimientos hacia los demás. Perdonar a las personas por sus errores puede ayudarte a sentirte mejor. 
  • Comparte tus sentimientos: Habla con alguien de confianza sobre cómo te sientes. Hablar puede ayudarte a sentirte mejor con una situación, incluso si no puedes cambiarla. 
Recuerda: Manejar el estrés es una parte importante de cuidar de ti y de tu hijo. Es un proceso continuo. Siempre debes sentirte con la libertad de pedir ayuda cuando la necesites.

¿Está bien cuidarme a mí misma mientras cuido a mi hijo? 

Cuidar a un niño con necesidades médicas complejas es una gran responsabilidad que a menudo puede sentirse abrumadora. Es importante recordar que tienes derechos como padre o madre en esta función. La “Declaración de Derechos del Cuidador” te recuerda que cuidarte a ti mismo es no egoísta. Es necesario para brindar la mejor atención a tu hijo. El Proyecto de Ley destaca derechos clave que los padres de niños con complejidades médicas deben tener en cuenta. Esto incluye el derecho a pedir ayuda, a establecer límites personales, a expresar tus emociones y a priorizar tu propio bienestar. 

Al reconocer y respetar estos derechos, fortaleces tu capacidad para cuidar a tu hijo. También te aseguras de mantener tu propia salud y resiliencia. 

¿Qué es la “Declaración de Derechos del Cuidador”? 

Cuidarte a ti mismo es una parte muy importante para poder cuidar a tu hijo. Leer y reflexionar sobre la “Declaración de Derechos del Cuidador” puede ayudarte a recordar la importancia de tu propio bienestar y darte algunas herramientas para navegar los desafíos del cuidado. Es un recordatorio diario de que tu salud importa y que tomarte tiempo para cuidarte te beneficiará tanto a ti como a tu hijo. 

Tengo el derecho de cuidarme. Esto no es un acto de egoísmo. Me dará la capacidad de cuidar mejor a mi ser querido. 
Tengo derecho a pedir ayuda a otros aunque mi ser querido se oponga. Conozco los límites de mi propia resistencia y fuerza. 
Tengo derecho a mantener partes de mi propia vida que no incluyan a la persona que cuido, al igual que lo haría si estuviera sana. Sé que hago todo lo que razonablemente puedo por esta persona. Tengo derecho a hacer algunas cosas solo para mí. 
Tengo el derecho de enojarme, deprimirme y expresar sentimientos difíciles de vez en cuando. 
Tengo el derecho de rechazar cualquier intento de mi ser querido de obligarme a hacer cosas por culpa o enojo. (No importa si saben que lo están haciendo o no). 
Tengo derecho a recibir consideración, afecto, perdón y aceptación por lo que hago por mi ser querido, así como yo ofrezco estas cosas a cambio. 
Tengo el derecho de sentirme orgulloso de lo que estoy haciendo. Y tengo el derecho de aplaudir el coraje que ha costado satisfacer las necesidades de mi ser querido. 
Tengo el derecho de proteger mi individualidad. También tengo el derecho a una vida que me sustente en momentos en que mi ser querido ya no necesite mi ayuda a tiempo completo. 

(Autor desconocido)